martes, 1 de marzo de 2016

La parte perjudicial de la Moringa


"Toma mucho malojillo con limón  para la fiebre y el catarro", "El jengibre te cura esa garganta irritada, pero cuidado con abusar porque puede subirte la tensión", "La tabasca es buena para las articulaciones", "Con el toronjil superas esa tristeza", "¿La moringa? ¡Ah no, esa sirve para todo!". El venezolano tiene un remedio casero para casi cualquier síntoma que el cuerpo anuncie como enfermedad. Pero, en cuanto a la moringa, esta parece haberse convertido, por la fuerza de las redes sociales, en el "milagro" que no se encuentra en forma de medicamento en las farmacias. 
De ahí que, en el mundo de las hierbas, haya concentrado la atención criolla. Su popularidad viene impulsada también porque la han promocionado, desde las esferas más altas del poder político del país, como una forma segura de contrarrestar males; entre estos, la hipertensión, el estrés y  la angustia. A su larga lista de beneficios, a la moringa se le imputa un efecto positivo en el reforzamiento del sistema inmunológico humano y se le estima como un potente complemento en el control de los valores de triglicéridos y colesterol. Toda una supuesta artillería a favor de la salud del hombre. Ynés Urbina, ama de casa de 42 años de edad, cuenta que cada noche hace una toma caliente y la consume antes de ir a la cama. Su cuerpo, que por años ha formado en un gimnasio y que ha alimentado con las normas del balance nutricional, funciona adecuadamente. Sin embargo, de un tiempo para acá pone su "fe" en el brebaje.
Antes de asumir esta costumbre, su sueño se sostenía durante ocho horas continuas. Y eso sigue ocurriendo. Urbina opina que, según su estilo de vida, no requeriría del consumo de moringa.  No obstante, acude de forma diaria a su cocina a realizar su rutina de bebida. "Al menos me sirve como prevención", justifica su nuevo hábito. En fin, en torno a la hierba existe una creencia de aparente solución a males humanos que, por aquello de la escasez, algunos no encuentran en las despensas de los establecimientos expendedores de salud, pero sí en casas naturistas, y si no, en un árbol plantado en el patio de la casa.
En la alta valoración de la moringa ha influido el reconocimiento sin aval científico de personas con credibilidad mediática (pero con desconocimiento del protocolo de la ciencia) que la han bautizado, incluso, como el árbol que regala la ‘eterna juventud'. El uso de esta planta, cuyo origen estaría en el suelo de India, Filipinas y el continente africano, se observa cada vez más recurrente en países occidentales.
Paraguay y Argentina tendrían las tierras más generosas para su siembra. Mientras que en la isla de Cuba se han establecido cultivos impulsados por sus mandatarios que, según el portal de BBC Mundo, la habrían señalado como "el secreto de la desnutrición". Mientras continúa el debate alrededor de la moringa, algunas personas exploran su uso, en ocasiones sin que medie una indicación médica, salvo las recomendaciones que surgen de conversaciones entre vecinos, a veces con achaques circulatorios o con imposibilidad de conciliar el sueño nocturno. Pero para un sector de la población, apegado al rigor de la medicina, la utilización de las hierbas en Venezuela puede interpretarse como el grito de desespero de quienes no consiguen en droguerías lo recetado por los profesionales de la salud. 

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